A 20 años de Durban: los desafíos en la lucha contra el racismo y la discriminación en Iberoamérica

En el marco del vigésimo aniversario de la Declaración y Programa de
Acción que estableció un marco integral en la región, llamamos a renovar
el compromiso político en la lucha contra el racismo y la discriminación
racial.

En el 2001, los Estados reunidos en Durban aprobaron un plan de acción
concreto para prevenir y erradicar el racismo, la discriminación racial,
la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

Aquella conferencia mundial reconoció que el racismo, la discriminación
racial y la xenofobia vulneraban a los grupos que históricamente fueron
víctimas de la discriminación y el racismo estructural. En todas las
áreas en las que la discriminación obstaculiza a las personas para el
pleno goce de sus derechos humanos, la Declaración y Programa de Acción
de Durban estableció un marco integral para exigir los cambios
necesarios que modifiquen las realidades.

Aunque algunos Estados han conseguido avances cuantitativos y
cualitativos en su lucha contra el racismo y la discriminación, aún
queda un largo recorrido respecto al reconocimiento de derechos. Los
mecanismos de protección, que fueron consolidados por los importantes
consensos alcanzados por la comunidad internacional en la Conferencia de
Durban, requieren un nuevo impulso para ser revitalizados tanto a nivel
internacional, como a nivel regional, nacional y local, en un espíritu
de colaboración y cooperación.

La pandemia del COVID-19 llegó para recordarles a los Estados y a la
sociedad en general que el racismo tiene consecuencias devastadoras, ya
que determinados grupos y personas han resultado afectadas de forma
desproporcionada; y demuestra una vez más que el racismo, la
discriminación y la xenofobia conducen a crisis económicas, políticas y
sociales que interrumpen el desarrollo y profundizan las condiciones
para una pobreza estructural ascendente.

El racismo constituye un obstáculo para el desarrollo, por lo que la
lucha contra el racismo, y todas las demás formas de discriminación
deben constituir una parte integral de nuestros esfuerzos para conseguir
los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones
Unidas. La situación actual nos muestra que los desafíos mutaron, pero
aún persisten. Urge una mirada interseccional para la lucha contra la
discriminación con una perspectiva que integre a todas las personas.

La RIOOD nace con el propósito común de fortalecer y estrechar los lazos
de cooperación entre las instituciones, organismos públicos, y
organizaciones de la sociedad civil, que se proponen converger en una
serie de compromisos comunes para enfrentar el flagelo de la
discriminación; que impide el desarrollo social y la construcción de
naciones y sociedades democráticas.

Los organismos y organizaciones nucleadas en la RIOOD propiciamos
procesos de reflexión, acercamiento y cooperación, con el fin de
impulsar acciones conjuntas y promover e incidir en la inclusión de la
problemática de la discriminación como prioritaria en las agendas de los
Estados. Señalamos la necesidad de establecer marcos normativos
concretos, y destacamos la importancia de contar con organismos
estatales competentes para prevenir y erradicar la discriminación
racial, el racismo y las formas conexas de intolerancia.

En el marco de este vigésimo aniversario, entendemos la oportunidad que
tiene la Red para renovar y fortalecer el compromiso político en la
lucha contra el racismo y la discriminación racial, con más trabajo por
el reconocimiento, la justicia y el desarrollo.

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