La historia de la familia que pasa la cuarentena en el estadio del Málaga

La familia Perales, al igual que el resto de los españoles, cumple el confinamiento social en su casa.

La familia Perales está estrechamente vinculada con el Málaga. Desde hace 25 años que vive en el estadio La Rosaleda, de hecho una de las puertas de ingreso lleva su nombre y es por dónde se accede a su domicilio. Ni bien fue impuesta la cuarentena, Andrés, su mujer y uno de sus 7 hijos, quedaron recluidos en su casa, la misma que hace de local el Málaga.

Perales comenzó a trabajar en el club en 1966 como chofer, llevando al equipo por toda España para sus partidos de visitante. Después pasó a ser el conserje e hizo las veces de vigilante cuando el presupuesto se redujo. En esa época también le tocó encargarse del mantenimiento del campo de juego. Incluso fue masajista cuando un fisioterapeuta se enfermó luego de una gira.

Esa entrega y sacrificio tuvo su recompensa cuando el Málaga le propuso vivir en La Rosaleda en 1995. El club remodeló lo que fueron los calabozos para el Mundial de España 1982 y construyó un par de habitaciones para él y su familia. Desde ese entonces, acompañó al equipo en todas sus etapas, en LaLiga, en la quiebra y peleando para lograr el ascenso.  

Acostumbrado a vivir con movimiento de gente constante, a sus 85 años atraviesa un período muy poco habitual. Un estadio al que asisten 20 mil personas cuando juegan de local, hoy sólo cuenta con la presencia de su familia y algún que otro empleado que está habilitado para trabajar.

Vio más de 17 presidentes, incluso un día lo felicitó Johan Cruyff, cuando jugaba para el Barcelona, por lo bien que cuidó el césped. Ahora en lo único que piensa es en superar esta crisis para poder volver a la rutina de siempre. Esa que está ligada a la pasión y al amor por el fútbol.

Fuente: M.R.

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