Por una fiesta imputaron al Presidente y en Santa Fe por corrupción, aún no pueden imputar a un senador: La política tiene sus ironías

Reconciliar a la gente con la política es un acto necesario e impostergable,  para que la ciudadanía vuelva a creer en sus instituciones y dirigentes. Lo sucedido en la “tan mentada” fiesta de Olivos disparó las más disímiles respuestas de una sociedad, cansada por padecer lo que es ya es una interminable pandemia, por acciones imprudentes de los políticos que no miden las consecuencias que se pueden generar en un escenario de tan águdo hartazgo social.

El cristal puede ser el mismo, la diferencia sustancial radica en los distintos tipos de miradas que se tengan sobre un hecho. La “ultra denunciada y viralizada” fiesta de Olivos derivó en la imputación de Alberto Fernández, de su esposa Fabiola Yáñez y de nueve invitados al convite.  El fiscal Ramiro González dio por presentado al Presidente en el expediente y formalizó la causa en su contra. El mandatario, por su parte, ofreció depositar la mitad de su sueldo durante 4 meses para conciliar. El “presi” reconoció públicamente su error. Bien ahí, peroooo, “marché preso”.

Buena parte de la población fue lapidaria con la actitud del presidente de organizar esa reunión social, vulnerando las restricciones que aun imperan en la coyuntura de una pandemia que no terminó. Todos los argentinos siguen haciendo un esfuerzo enorme para cuidarse y se ven obligados continuamente a aceptar privaciones, que acatan, aún estando disconformes. El ejemplo debe inculcarse siempre desde arriba, emanando de la orbita del poder y esta vez, no fue el mejor modelo a seguir, más aún, sabiendo que son ellos, nuestros gobernantes,  los que están obligados a predicar con las mejores acciones. Alberto se equivocó feo y esta pagando sus consecuencias, siendo sometido a un duro escarnio público, al enojo puertas adentro de la fuerza política y sobretodo provocando más de un “ataque de caspa” en la propia Cristina Fernández, que debe estar pensando por estas horas para sus adentros: “Y pensar que a este, lo puse yo”..

La “Fiesta en Olivos” fue un grueso error que cometió el presidente Alberto Fernandez

El presidente esta siendo duramente criticado en todos los ámbitos y deberá rendir cuentas por ello, quizás deba pagar, con seguridad, algún costo político por la imprudencia de organizar dicha fiesta en Olivos, la justicia cumplió su parte, como debe ser, la imputación al mandatario es consecuencia de todo el “desaguisado” que el mismo armó, solito y sin ayuda de nadie.

En cambio, en la “invencible” Santa Fe,  la justicia anda ocupada en otros quehaceres; tanto es así,  que no tiene el poder suficiente para imputar a un senador provincial, sospechado y “acusado” por los fiscales que llevan adelante la causa de ser el organizador de una asociación ilícita que regenteaba el juego clandestino en la provincia. Casi nada, ríete de la fiesta de Olivos. “Así están las cosas”, hubiera dicho el periodista Rodolfo Barili, oportunamente.

¿A cuanto cotiza la impunidad en la provincia?, se ve que en la “Wall Street” santafesina sigue midiendo en alza. El camarista José Luís Mascali, se transformó de un día a otro en una nueva versión de “Poncio Pilatos” y le tiró, este jueves pasado,  el “compromiso” a la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe para que sea ella quien resuelva si el legislador puede o no ser imputado.

El senador Armando Traferri fue uno de los impulsores de la candidatura de Agustín Rossi

Recordemos que la Cámara de Senadores en diciembre de 2020 había rechazado quitarle los fueros al legislador. La sociedad de esta provincia esta en la “dulce espera” para saber si el senador Traferri se sentará definitivamente en el banquillo, mientras tanto, en el espacio del gobernador aguardan con “ansias” el final de la película.

El gobierno de Perotti reafirmó su decisión de seguir librando la batalla de la “decencia contra la corrupción”, mientras un sector de la clase política, los senadores afines a Traferri y otros aliados de recinto, continúan con su voluntad férrea de blindar – a como de lugar-al legislador caído en desgracia manteniendo indemnes sus fueros.

La pregunta que rebota en cada rincón de la provincia es saber si ese apoyo ¿será por compañerismo, amistad o connivencia? Quizás eso nunca saldrá a la luz, porque esa respuesta yace en la conciencia de cada uno de los protagonistas del hecho y no hay señales que presuman algún cambio en sus posturas.

Ahora la Corte Suprema de la provincia tiene la palabra, Roberto Falistocco  se trasformará en algo así como el “Cobos de estos tiempos” y deberá decidir, si da lugar o no, a continuar con la imputación e investigación del senador sanlorencino. Una decisión que puede cambiar el rumbo de la campaña en la interna peronista. No es lo mismo, ir de recorrida con un legislador imputado, que mostrarse con uno que no lo está, sugirió a este medio un importante dirigente del PJ.

El Presidente de la Corte Suprema de la provincia, Roberto Falistocco deberá decidir el destino de la causa que involucra a Traferri

El “especial” electorado santafesino seguramente hará una lectura de esta particular historia. Un hecho que afecta directamente al espacio que tiene a Agustín Rossi como precandidato a Senador Nacional y a la vicegobernadora, Alejandra Rodenas. La precandidata al senado y compañera de ruta del ex ministro de Defensa no puede dejar de prescindir de Traferri, porque él representa su jefe político y hay “pactos” de obediencia que son indisolubles en la política.  

A dos semanas de las PASO, la interna del PJ en Santa Fe esta abierta, con pronóstico reservado, el correr de los días, los actos de campañas y los hechos que se susciten en la causa del legislador de San Lorenzo podrían llegar a inclinar la balanza, para un lado o para el otro. Todo ocurre mientras se presencia un  absurdo, que viola las simples reglas del sentido común, que un fiscal pueda imputar a un presidente y que dos fiscales en la provincia no pueden hacer lo mismo con un senador en Santa Fe, exhibiendo ellos, muchas pruebas en su contra.

La política tiene a veces sus ironías, y son esas ironías, las que terminan alejándola de la gente

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